Remodelada en el año 1996 como "Museo de Armas" La edificación
tiene estilo medieval español y características de fortaleza,
dado sus altos torreones y troneras y anchos muros. El costo total
del levantamiento de esta fábrica del Almacén de La Pólvora
ascendió a 3,212 pesos, 5 reales y 17 maravedíes. La
fortaleza "La Pólvora" de Granada pieza importante en la defensa
de la provincia de Nicaragua
Fortaleza La Pólvora
Por Fernando López Gutiérrez
«LA PÓLVORA»: DE FORTALEZA A MUSEO DE ARMAS
Fiel a la vocación de defensa militar con que fue construida
«La Pólvora» y en aras de defender la Paz conquistada
por los nicaragüenses, el gobierno de Doña Violeta Barrios
de Chamorro (1990-1996) a través del Ministerio de Turismo,
dirigido por Fernando Guzmán, ha determinado destinarla a «Museo
de Armas», como una lección histórica para las futuras
generaciones, del uso fratricida de estas armas que no debemos repetir,
haciendo un principio de nuestra nicaraguanidad, la estrofa del Himno Nacional:
«Ya no ruge la voz del cañón».
23 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / La Prensa / Instalan Comisión
del Museo de Historia de Granada
Francisco de Asís Fernández, director general
de Capacitación del Intur.
Emilio Zambrana/
Como una nueva oferta turística calificó la directora
del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), licenciada Irene Arévalo
Guerrero, la instalación de la comisión que presidirá
el Museo de Historia de Granada, cuyo secretario ejecutivo es el historiador
Jimmy Avilés Avilés. El escenario del trascendental
evento patrimonial, fue la antigua fortaleza La Pólvora, donde
estará concentrada la memoria histórica de los granadinos,
con 478 años de historia documental. El período que abarcará
el museo estará comprendido desde la fundación de la
ciudad hasta la revolución liberal de José Santos Zelaya.
“El quehacer de una sociedad se manifiesta a través de los objetos”,
dijo el arquitecto e historiador, Gilberto Lacayo electo miembro
de la comisión quien agregó que con la instalación
de dicho museo “estamos enalteciendo la historia, tantas veces olvidada”.
Lacayo destacó de esa manera la titánica labor que tiene
dicha comisión para reunir objetos documentales, así
como muebles, daguerrotipos y fotografías entre otros que formarán
parte de una gran variedad de objetos del Museo de Historia de Granada.
La directora del Intur, Irene Arévalo Guerrero, dijo que el próximo
año será la inauguración del museo, como una
forma de rescatar el patrimonio cultural de la colonial ciudad de
Granada. Por su parte el director general de Capacitación
del Intur, el poeta Francisco de Asís Fernández, dijo que
el museo de Historia es un esfuerzo de esa institución y también
un homenaje a la ciudad de Granada. “Nuestro patrimonio cultural es nuestra
principal fortaleza turística”, dijo Fernández, hijo del
poeta y pintor ya fallecido, pionero museógrafo, Enrique Fernández
Morales. Al respecto, Fernández sostuvo que la comisión
tendrá como una de sus primeras responsabilidades, la de crear
las comisiones de Historia, que elaborará la cronología de
la historia; una oficina de registro y clasificación de documentos
y, entre otras, una comisión de arquitectura e ingeniería.
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ESTRUCTURA Y MATERIALES DE LA PÓLVORA EN 1748
Dimensiones: 15 varas de largo por 8 1/3 de ancho.
Sistema constructivo: Dos paredes interiores de adobe.
Dos paredes exteriores de calicanto.
Cimientos:Profundidad: Vara y media.
Ancho: Cinco tercios de vara.
Altura: Una vara.
Altura de paredes: Cinco metros.
Techos: Entablado sobre la alfajía, sobre ésta
el encañado y encima de ésta la teja.
Piso: Se hizo rodear de pretiles, fue enladrillado y luego entablado,
para encima de ésta asentar la cajonería de la pólvora.
Muro perimetral de resguardo: A cinco varas de la construcción.
Muro de adobe, entejado y protegido por pretil. Una vara de ancho y altura
considerable.
Portal: Sólidamente construido.
En 1748 se inició la construcción de esta fortaleza,
y fue oficialmente concluido el 16 de Enero de 1749. Primeramente fue usada
como almacén para guardar la pólvora. Más adelante
fue utilizada como centro de acuartelamiento y cárcel de la ciudad
de Granada, donde tuvieron lugar algunos episodios de luchas internas.
El edificio de estilo medieval español tiene características
de fortaleza por sus altos torreones, troneras y por sus gruesos muros
de adobe. Durante la Dictadura de Somoza, fue cárcel y cuartel de
la Guardia Nacional. Después con los sandinistas fue ocupado como
comando de la Policía. En la actualidad es un museo
Debido a varios factores se consideró indispensable consolidar
la defensa de la ciudad de Granada: a su posición en el extremo
occidental del lago y su fácil comunicación con el río
San Juan; como centro suplidor de abastos a la fortaleza de la Inmaculada;
a su condición de punto comercial de importancia con Portobelo y
Cartagena y su acceso a las bahías de San Juan, Brito y Escalante
en el Pacífico, por donde se podían esperar invasiones sorpresivas
como las que realizaron los piratas en el siglo anterior. Estas condiciones
fueron perfilando a esta ciudad como «Granada la llave de Centroamérica»,
y ocasionándole constantes incertidumbres a lo largo de más
de dos siglos.
Ante las condiciones generadas por los intentos ingleses antes señalados,
durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la provincia, en la zona del
lago de Nicaragua y el río San Juan, se establece un complejo defensivo
constituido por el Castillo de la Inmaculada Concepción, en las
márgenes
del Río San Juan, que se complementaba con el «fuertecito
del lago», el castillo o fuerte de San Pablo y «La Pólvora».
Igualmente se hicieron esfuerzos para la fortificación del río
San Juan donde en un tiempo existieron hasta doce puestos militares: en
San Carlos, Sábalos, río Pocosol, El Castillo, isla Bartola,
raudal los Valos, raudal de Machuca, Boca del río San Carlos, río
San Francisco, Boca río Sarapiquí, La Concepción,
San Juan del Norte.
En 1870, el capitán General de la Audiencia de Guatemala,
Don Matías de Gálvez, recomendó erigir dos reductos-baterías
para proteger la ciudad: uno en las isletas (Castillo de San Pablo, restaurado
en 1974) y el otro en la costa del Gran Lago (El Fuertecito). (Lo mismo
había recomendado el Ingeniero Diez Navarro a mediados de siglo).
Pues bien, en 1783 el Ingeniero Ordinario José María Alexandre
ejecutaba los planos de ambos fortalezas, comenzando a construir primero
«El Fuertecito» (cuyo terraplén y parte de sus murallas
se conservan en parte) y luego el segundo. De manera que, ya para
1790 ambos fuertes estaban concluidos, cruzando sus fuegos y auxiliador
por cuatro lanchas cañoneras que recorrían el Gran
Lago.
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LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA ALMACÉN DE «LA PÓLVORA»
Con la explicación de las razones, antes dichas, que movían
a su construcción y con base en el informe del Ingeniero-militar
Luis Diez Navarro, el goberndor y comandante Don Alonso Fernández
de Heredia, en orden suya fechada en la misma Granada el 15 de Enero de
1748, mandó poner en ejecución la fábrica de la Casa
Almacén de La Pólvora, nombre con que figura en su nacimiento
esta fortaleza de Granada. Si disponía que la obra debía
levantarse en el «extramuros» de la ciudad, a la salida del
pueblo de Jalteva, que le era contiguo.
Como primera providencia, al día siguiente, el Tesorero Interino
de la Real Hacienda Don Francisco de Oleachea, a efecto de realizar un
reconocimiento del sitio y proceder a la regulación de gastos, hizo
citar al Primer Alcalde Ordinario y Teniente de Gobernador de la
ciudad Don José Lacayo de Briones, así como también
a los maestros de albañilería Juan Gutiérrez y Simón
Cantillano, los de carpintería Pedro Ruiz y Diego Martin González
y los de herrería José de la Cruz Orozco y Juan Manuel Navarrete.
Por todos los cuales, junto con el mencionado Tesorero y el ecribano correspondiente,
en el día 17 de Enero en las afueras de la ciudad, en el campo,
en los «extramuros» de Jalteva, señala el acta que:
se procedió a la vista de ojos, especulación y reconocimiento
del paraje en que se ha fabricar el Almacén de la Pólvora
y después de haber visto y reconocido varios parajes, escogieron
dichos señores y los referidos maestros, un paraje a la salida de
dicho pueblo de Jalteva, que por un lado le ciñe la Calle Real y
por el otro un barranco profundo que le puede servir de foso, que
es el más a propósito y el mismo que reconoció el
Ingeniero Don Luis Diez Navarrro para dicho efecto». Luego
de concluida esta diligencia, los maestros artesanos, cada uno según
su ministerio procedió a la regulación de gastos, tanto de
mano de obra como de materiales. Al día siguiente, el 18 de Enero
de 1748 el tesorero Oleachea mandó dar principio a la fábrica
del Almacén de la Pólvora. Dos días después,
es decir el 20 de Enero se procedió a la limpieza del paraje y a
concertar la obtención y acarreo de los primeros materiales.
La construcción de la obra duró exactamente un año.
Aunque a principios de Diciembre de ese año de 1748 ya estaba prácticamente
acabada, por estar aún procediéndose al blanqueado de paredes
y por terminar el pretil del muro exterior, no se vino a dar oficialmente
por concluida hasta el 16 de Enero de 1749, fecha e que se convocó
para las últimas pagas.
En la construcción de la fortaleza La Pólvora, intervinieron
los maestros jaltevanos en albañilería: Juan de la Cruz Gutiérrez,
Simeón Cantillano y Pascual Canales; maestros en carpintería:
Pedro Ruiz y Diego Martín González; herreros: José
de la Cruz Orozco, y Juan Manuel Navarrete y el maestro tallador y pintor,
Matías Montiel. Además se aplicaron en ella 32 mozos, indios
«reales» (con salario diario de un real y otro medio de comida),
facilitados por los alcaldes de las cuatro parcialidades del pueblo de
Masaya, siete oficiales carpinteros, once hacheros y cuatro «realeros»
que con el maestro carpintero de ribera Jacinto Mejía cortaron y
labraron trozas y soleras de cedro en los montes del Arenal y Hato Grande;
además de doce indios carreteros y finalmente, siete indios brujos
desterrados del pueblo de Managua, otros cinco reos por varios delitos
y diez caribes piratas apresados en las montañas de Muy-Muy, que
con paga de medio real al día trabajaban en ésta y
otras obras de la ciudad.
CAPACIDAD DE ALMACENAJE
Según datos recabados la Casa Almacén de La Pólvora,
de acuerdo a sus dimensiones debió tener una capacidad de almacenaje
de 200 a 300 quintales de pólvora en barriles, lo que significaban
de 100 a 150 barriles de pólvora o municiones. Esta cantidad de
reserva era suficiente para resistir dos meses de combates continuos en
caso de ataque a la ciudad. Además de las municiones,
generalmente se guardaban aquí diversos tipos de artillería
como: falconetes, pedreros, rifles de chispa, arcabuces, fusiles, granadas
y en el exterior cañones. Los cañones usados en estos tiempos
eran los llamados «bombarda, cañón doble o simple,
cañón de cremallera y cureña. También se almacenaron
armas blancas como sables, floretes, espadas, hachas, etc.
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Agosto 21 2001
La Pólvora pide justicia
Familias de masacrados reviven informe de OEA
Ernesto García Canales
La Noticia
Esta es la fachada de la casa-hacienda La Montañita de Santa
Ana, lugar donde fueron masacrados varios reos políticos durante
el régimen sandinista. En el recuadro, una fotografía del
doctor Francisco Mayorga Ramírez, una de las víctimas.
Un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
de la Organización de Estados Americanos (OEA), sobre una misión
que estuvo en Nicaragua en 1981 para verificar denuncias de crímenes
masivos en cárceles sandinistas, revela graves violaciones durante
el régimen que presidió Daniel Ortega en los años
‘80.
El Informe de la CIDH del 30 de junio de 1981 sobre “la situación
de los derechos humanos en Nicaragua”, relata una serie de horrendos crímenes
cometidos, sobre todo en la Zona Franca, en Managua y La Pólvora,
en el departamento de Granada y detalla las condiciones infrahumanas en
todas las cárceles que el FSLN construyó por todo el país.
En la actualidad una serie de excavaciones en la Zona Franca, ha permitido
el descubrimiento de osamentas que presumiblemente son de reos políticos
de los años ‘80. La misión de la OEA en ese entonces se encontró
con que los altos jerarcas del FSLN estaban en pleno conocimiento de los
abusos en contra de ex guardias y personas civiles, que bajo cualquier
sospecha eran capturados y ejecutados, sin siquiera habérseles abierto
un juicio y lo peor, es que eran enterrados en fosas comunes clandestinas
engañando a sus familiares de que habían sido enviados al
exterior.
El informe de la CIDH reveló que la cárcel más
grande, en donde los prisioneros se debatían en condiciones jamás
vistas, eran en la antigua cárcel de Héroes y Mártires
de Nueva Guinea, mejor conocida como la Zona Franca.
Pero los peores hallazgos de violaciones a los derechos humanos y crímenes
de lesa humanidad los encontró la misión de la OEA en la
cárcel de La Pólvora, en el departamento de Granada, en donde
capturaron y mataron a gente sin piedad alguna, entre julio de 1979 y 1981
bajo cualquier sospecha y sin ningún argumento.
Todos estos crímenes fueron ordenados y ejecutados a sangre fría
por el responsable de la cárcel de La Pólvora, el militar
sandinista Marvin González Ruiz, alias “Wilmer”, quien nunca fue
apresado ni castigado por los horrendos crímenes cometidos, pese
que el entonces ministro del Interior, Tomás Borge Martínez,
recibió las denuncias de manos de la CIDH, así como el Ministerio
de Justicia y la Comisión para la Promoción y Protección
de los Derechos Humanos.
En el Informe, la CIDH dijo haber investigado innumerables casos de
denuncias por abusos y asesinatos a manos de “Wilmer”, las que jamás
tuvieron respuestas. Entre éstos se encuentran los casos del ginecólogo
granadino César Rivas Guillén, el abogado Francisco Mayorga
Ramírez, el conductor Róger Alfonso González Ibarra,
el comerciante Ezequiel Zavala Jiménez, el ex raso Gabino Velásquez
Meza, el chofer Jorge Villalobos Toruño y los también ex
GN Gustavo Adolfo Marín Guzmán, Luis Martínez Mercado,
Maximiliano Jaime López, Vicente Cuadra Chamorro, Alberto Barillas
Chamorro, Luis Rey López Cajina y el médico David Salvador
Argüello Pasos.
Completan la lista de reos políticos asesinados durante el régimen
de Daniel Ortega en las cárceles de La Pólvora de Granada,
los ex G.N Hernaldo López Cajina, Amado López Cajina, Bismarck
Rodríguez Salazar, Julio César Urbina Vargas, Julio Morales
Carcache, Iván Alfonso Molina Mercado, Luis Martínez Mercado,
Diego Carrillo Cruz, Armando Mercado Muñoz, Armando Mercado Mora,
Antonio Pérez Sequeira, José Mercedes Alonso Pasos, Juan
Alfredo Rojas Silva, Roberto José Marenco Ramírez, Modesto
Orlando Mayorga Rivera, Ignacio Muñoz Espinoza y el celador Cristóbal
Vargas Rocha.
“Wilmer” tenía su propio cementerio apenas cuatro kilómetros
al noroeste de Granada, en un lugar conocido como La Montañita de
Santa Ana, un terreno de aproximadamente tres manzanas, ubicado en el camino
que conduce a un lugar llamado Los Malacos, según el conmovedor
informe de la CIDH.
Ahí eran llevados los presos y sospechosos de haber sido miembros
de la extinta Guardia Nacional y aquéllos por haber violado las
leyes de seguridad nacional o por ser contrarrevolucionarios. Les ataban
las manos hacia atrás y a la orilla de las fosas eran ejecutados.
Ni más ni menos, igual que hacían los nazis en tiempos de
Hitler, en Alemania.
En su dramático informe, la CIDH detalló el relato de
los familiares del abogado granadino, Francisco Mayorga Ramírez,
de 42 años, quien fue notificado que debía presentarse a
la Policía militar de esa ciudad.
A la una de la tarde del 21 de julio de 1979 éste se presentó
a La Pólvora donde quedó detenido como sospechoso de haber
colaborado con la dictadura somocista. Ahí estuvo detenido desde
el 22 al 26 de julio de 1979, cuando fue puesto en libertad porque no se
le encontró prueba alguna. Cuando Francisco Mayorga Ramírez
regresó a su casa después de haber estado detenido, contó
que su “delito” era haber sido diez años atrás Juez para
lo Civil y lo Criminal.
El día 28 de julio de 1979, mientras el abogado granadino sostenía
una reunión con varios colegas en su casa situada del Juzgado del
Distrito del Crimen de Granada treinta varas al lago, en la Calle Real,
en esa ciudad, donde programaban una visita al Estado Mayor de Granada
y a la Junta Local de Gobierno, a fin de pedirles que determinaran el campo
de acción que les quedaba para ejercer la profesión, se presentaron
dos soldados del Ejercito Popular Sandinista quienes lo apresaron nuevamente,
relataron sus familiares.
Mayorga fue apresado por los soldados quienes no respetaron el salvoconducto
que portaba, trasladándolo de nuevo a la cárcel de La Pólvora.
Al día siguiente, domingo 29 de julio, al presentarse un familiar
al comando de La Pólvora a llevarle el desayuno a Francisco, el
que pasaba la comida ese día le informó que había
sido trasladado a Managua, sigue diciendo el informe.
Presintiendo algo fatal, la esposa de éste, señora Marlene
Taleno de Mayorga, junto a otros familiares se dirigieron a preguntar por
su paradero. En dicho comando los atendió el responsable militar
del mismo, compañero Marvin González Ruiz, conocido como
“Wilmer”, quien les informó que Francisco “había sido trasladado
a la Cruz Roja Internacional y que si quería verlo debería
apresurarse pues ese mismo domingo los trasladarían a Guatemala”.
Ante esa noticia, su esposa se trasladó inmediatamente a Managua
donde se dio cuenta que había sido objeto de una burla pues la Cruz
Roja Internacional estaba cerrada y un miembro de dicha institución
le informó que ningún reo había sido llevado para
tal fin.
Ese mimo día, 29 de julio de 1979, en horas de la tarde se presentaron
en la casa del abogado granadino unas personas desconocidas, de aspecto
campesino y manifestaron que ellos conocían a Francisco y que habían
visto su cadáver en unos potreros de la Hacienda Santa Ana, ubicada
en el camino de Los Malacos.
Estas personas también relataron que en ese lugar había
como 50 cadáveres más y que tenían las manos amarradas
hacia atrás, manifestó en el informe la CIDH. El día
martes tres de octubre de 1979, a solicitud de la Comisión Permanente
de Derechos Humanos (CPDH), una misión de la CIDH, realizó
una primera inspección al sitio denominado La Montañita de
Santa Ana.
Luego de la inspección, los representantes de la CIDH, elaboraron
un informe destacando que a unos treinta metros después de cruzar
el cerco de alambre de púas en la hacienda La Montañita de
Santa Ana, se encontraron huellas de un vehículo pesado que resultaron
ser las dejadas por una pala mecánica que estuvo operando en el
lugar para cavar una fosa de regulares proporciones.
“Un poco más adelante encontramos una depresión de unos
seis metros de largo por tres de ancho. A flor de tierra había un
cráneo, huesos y zapatos. En toda el área vecina se sentía
la tierra floja, sigue diciendo el dramático informe. Familiares
de las víctimas aseguraron en esa oportunidad que bastó cavar
dos o tres centímetros para que de inmediato brotara una gusanera
y restos humanos en descomposición.
Según el informe de la CIDH que recoge la denuncia interpuesta
por doña Marlene Taleno en la CPDH, ésta reconoció
el cuerpo sin vida de su marido por el pantalón que vestía
ese día.
Los delegados de la CIDH, señalaron que durante su visita a Granada,
conversaron con familiares de otras víctimas que habían acudido
al lugar de la masacre alertados por los campesinos de la zona y que habían
visto incluso cuando parte de los cadáveres apilados eran consumidos
por las llamas ya que habían sido rociados de diesel. Los testigos
afirmaron que algunos cadáveres tenían las manos atadas hacia
atrás”
Siguen pistas de fosas en Granada
La Trinchera agosto 21 2001
Fotografía: Leonardo Rodríguez Altos impuestos en
Matagalpa Enrique Aldana, presidente de la Cámara de Comercio de
Matagalpa, se quejó ayer de los altos impuestos cobrados por la
administración de la Alcaldía de ese departamento, que preside
el sandinista Zadrach Zeledón. Aldana se lamentó tras reunirse
con Marco Mayorga, presidente de CACONIC. Dijo que la Alcaldía no
ha ampliado el número de contribuyentes y quiere, aparentemente,
cobrar a los establecimientos legales el costo que deben asumir los ilegales.
La existencia comprobada de la fosa conocida como "La Montañita",
donde enterraron a los presos políticos asesinados y retenidos temporalmente
en la cárcel La Pólvora de Granada, ha dado pistas para encontrar
otras fosas de víctimas del régimen sandinista en esa ciudad.
Una vez en el poder, alcanzado en 1979, el Frente Sandinista procedió
a cometer crímenes. Los asesinatos se escribieron como parte de
una ola de revancha, que provocó la muerte de una cantidad de personas.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización
de Estados Americanos (OEA) comprobó los crímenes cometidos
en Granada a inicios de los años '80. Respondiendo a denuncias procedió
a investigar, llegando a descubrir la fosa conocida como La Montañita,
que pronto sería descubierta de nuevo.
No obstante, son tantos los asesinatos cometidos sólo en Granada,
que se siguen nuevas pistas de otras fosas, las cuales seguro existen en
toda Nicaragua.
En la edición de ayer, presentamos un informe especial sobre
los crímenes en La Pólvora, cárcel de un comando en
Granada. Lo que a continuación sigue es sólo parte de los
testimonios y pruebas de los asesinatos ocurridos en la "Gran Sultana".
Informe de Comisión Interamericana
La Comisión también recibió los siguientes casos
referentes a ejecuciones en La Pólvora antes de llevar a cabo su
observación in loco en Nicaragua. Estos casos también han
sido presentados al Gobierno de Nicaragua, no habiendo tampoco recibido
respuesta.
Caso 7063: Gabino Velásquez Meza
El día 23 de julio de 1979, Gabino Velásquez Meza, mayor
de edad, soltero, ex raso de la extinta Guardia Nacional, se entregó
al comando "La Pólvora" de la ciudad de Granada, debido a que le
habían dicho que lo andaban buscando "los muchachos", comprendiendo
que su integridad física estaría garantizada entregándose
a las nuevas autoridades, dispuso presentarse, acompañado de su
señora y de sus hijitos.
Fue así que durante los dos días posteriores pudimos enviarle
alimentos y nos envió papeles, por lo que comprobamos que se encontraba
allí, sin embargo al tercer día de su permanencia en La Pólvora
nos dijo un miliciano acantonado en ese comando, que había sido
trasladado a la cárcel Modelo, información que nos confirmó
un comandante de apellido Lang, quien era uno de los responsables de esa
cárcel.
A raíz de esa fecha, hemos buscado intensa e incesantemente a
Gabino, no sólo en la cárcel Modelo sino que en otros centros
penitenciarios, siendo hasta el momento infructuosa esa búsqueda.
Es por lo expuesto que recurro a Uds. con el objeto de que se me ayude
a gestionar para establecer su paradero, y se informe si está vivo
o muerto, ya que hay rumores de que en ese comando se cometieron fusilamientos.
Caso 7237: Jorge Villalobos Toruño
Jorge Villalobos Toruño, de 45 años de edad, casado, chofer,
fue capturado el día 26 de julio de 1979 en la ciudad de Granada
y conducido a la cárcel de La Pólvora, de donde desapareció
el día 29 de julio, siendo el comandante "Wilmer", quien según
familiares del preso, les informaron que parece haber dado orden de que
lo ajusticiaran. Sin embargo, con posterioridad, otras personas afirman
haberlo visto en la cárcel Modelo y que estaba incomunicado.
Caso 7315: Gustavo Adolfo Marín Guzmán
El día 24 de julio de 1979, se entregó a las autoridades
del FSLN el Sr. Gustavo Adolfo Marín Guzmán, un raso, mayor
de edad y del domicilio de Granada, siendo recluido en las cárceles
de La Pólvora bajo la responsabilidad del comandante Marvin González
Ruiz; conocido con el seudónimo de "Wilmer", quien posteriormente
dio orden de ejecución. Vecinos del lugar de la Hacienda Santa Ana,
camino de Los Malacos, Depto. De Granada, dijeron ver el cadáver
de dicho señor junto a los restos del Dr. Francisco Mayorga.
Caso 7318: Luis Martínez Mercado
El 25 de julio de 1979, el Sr. Luis Martínez Mercado, mayor de
edad, ex auxiliar G. N. y del domicilio de Granada fue recluido en las
cárceles de La Pólvora. Posteriormente fue sacado con rumbo
desconocido por órdenes del comandante Marvin González Ruiz,
conocido con el seudónimo de "Wilmer", siendo informados que ese
día se realizaron ejecuciones masivas. No se sabe nada respecto
a su paradero. Se presume su muerte.
Caso 7308: Cristóbal Vargas Rocha
Cristóbal Vargas Rocha, de 24 años de edad, soltero, celador
del domicilio de Granada, fue capturado el domingo 24 de julio de 1979.
Los motivos de su captura se desconocen. Por medio de un miliciano que
estaba de servicio en La Pólvora (cárcel de Granada), se
supo que el 26 de julio de 1979 a las 11 de la noche se sacaron unos 50
reos y los llevaron cerca de la costa del lago de Granada, donde cavaron
sus propias fosas.
El responsable del comando era el llamado "Wilmer" cuyo nombre es Marvin
González Ruiz, quien es el autor directo de estos fusilamientos
en masa.
Respecto de este caso de Cristóbal Vargas Rocha, la Comisión
ha recibido la siguiente información:
Sin embargo, con mi desesperación he investigado y preguntado,
contándome un día de éstos, un miliciano que estaba
de servicio en La Pólvora y cuyo nombre no puedo revelar porque
sería perjudicarlo, que no siguiera buscando a Cristóbal
que era en vano, pues el día jueves 26 de julio once de la noche,
sacaron de La Pólvora una camionada de reos, aproximadamente 50,
se los llevaron a El Diamante, un trillo de arroz que quedaba cerca de
la costa del lago de Granada, allí los pusieron a cavar fosas gigantes
en la cual se dilataron como dos horas, luego a la una de la madrugada
procedieron a fusilarlos y a enterrarlos en ese lugar, también conocido
como Asese. Este muchacho me dijo que pudo identificar a Cristóbal
entre los que ajusticiaron.
El 17 de marzo de 1980, los familiares se dirigieron al sitio indicado
el cual se encuentra ubicado en camino a la finca de arroz "El Diamante"
en la zona de Asese, aproximadamente 500 metros después de la Hacienda
San Roberto. Con la ayuda de campesinos de la localidad que aportaron palas
e inclusive con algunos del ejército sandinista quienes habían
sido informados del objeto de la visita, los familiares descubrieron varios
humanos: dos cráneos, varias costillas, huesos de la pelvis que
aún tenían pegado pedazos de tela, como un par de pantalones
rojos y una camisa de rayas rojas y azules.
El día siguiente, 18 de marzo, los familiares asesorados por
un abogado, presentaron una denuncia de los hechos que habían descubierto
ante el Juez de lo criminal del Distrito de Granada, Dr. Agustín
Cruz Pérez, y solicitaron una investigación de otro lugar
donde presumiblemente habían otros cadáveres.
Los familiares, además, mandaron una carta al procurador general,
Dr. Ernesto Castillo Martínez, solicitando una minuciosa investigación
de los hechos y de las personas responsables. Una copia de esta carpeta
fue presentada a la Comisión durante su observación in loco.
Esta dice así:
Somos familiares de los prisioneros desaparecidos en la cárcel
La Pólvora, de Granada, en los últimos días de julio
de 1979, siendo responsable en ese entonces del comando citado, el Sr.
Marvin González, cuyo seudónimo es "Wilmer". A través
de múltiples gestiones realizadas ante diferentes organismos estatales,
hemos tenido conocimientos de ejecuciones de reos que se encontraban en
La Pólvora, realizadas en esos días. Según numerosos
testigos, dichas ejecuciones se efectuaron en tres o cuatro sitios diferentes,
aledaños a Granada.
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